Más vale pájaro en mano o la cultura del anti-emprendimiento.

En España es bien sabido que hay poca tradición emprendedora. No se cultiva en la escuela, en las casas, en la universidad… a todos nos entrenan para aspirar a un buen y seguro puesto como funcionario. ¡Oh, la panacea!

Esto no es por casualidad o porque los españoles tengamos un gen defectuoso, es que emprender en España es realmente difícil:

  • un coste elevadísimo de gastos de arranque si quieres ser   S.L.
  • alta presión fiscal cada mes con una cuota de autónomos sin sentido.
  • gastos notariales
  • pago a la gestoría para que desenmarañe los complejos formularios que Hacienda prepara concienzudamente para que al español medio (y al sobresaliente) le cueste tal esfuerzo entenderlos, que le merezca más la pena pagar a una gestoría para que se los resuelva.

Pero hay un argumento más: la idiosincrasia española. Nuestra cultura, ¡nuestro refranero! Ahí está el origen de todo!

El refranero español ya nos lo viene diciendo de toda la vida. Está pensado para que nos esmeremos en conseguir unas oposiciones y nos alejemos de emprendimientos:

Pro un puesto como funcionario:

Años y trabajo, ponen el pelo blanco. 

Con orden y medida, pasarás bien la vida. 

Con vino y vida tranquila, la vejez llega de maravilla.

Anti emprendimiento:

Quien mucho abarca, poco aprieta.

Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.

Si trabajas por tu cuenta, nunca te saldrán las cuentas. 

Analicemos esto:

Ganar bien trabajando desde casa, sin jefes y con una inversión controlada.

A priori, suena bien, ¿verdad?

Sin embargo, nos han educado en lo «cazurros» que somos, en que vamos muy por detrás del resto del mundo, en creer que fuera hacen las cosas mejor que nosotros. El poeta Joaquín Bartrina (1850-1880) lo plasmaba a la perfección en uno de sus famosos versos:

Oyendo hablar un hombre, fácil es
saber dónde vio la luz del sol
Si alaba Inglaterra, será inglés
Si reniega de Prusia, es un francés
y si habla mal de España… es español.

Cómo iba un pobre español, con su estima por los suelos al compararse con el resto del mundo,  atreverse a montar su propio negocio, y soñar con que encima se próspero?

«¡Nadie da duros a pesetas!» – Nos grita de nuevo nuestro refranero desde lo más profundo de nosotros. 

Y así ocurre, que cuando nos ofrecen algo bueno, tendemos a desconfiar porque estamos acostumbrados a ser los tontos de la clase.

Pero deberíamos abrir mejor los ojos, mirar a nuestros alrededor, y entender que hemos cambiado. Que ya no somos sólo «fiesta &  siesta» ni «Spain is different». Que somos mucho más, somos capaces de grandes logros como venimos demostrando en tantas áreas (no en política, quizá sea aún nuestra asignatura pendiente).

Por eso, dejemos atrás tanto complejo y atrevámonos a soñar y a vivir nuestros sueños.

Uso en el FB del blog una foto con un mensaje que me encanta: «Don’t call it a dream. Call it a plan.»

Para hacer grandes cosas, primero hay que soñarlas. Tenemos que atrevernos a hacer cosas grandes, cosas nuevas, a cambiar el «chip». Y una vez eres capaz de soñarlas, agarra bien las herramientas, traza un meticuloso plan y no te detengas hasta que tu sueño sea una realidad.

O te mueves. O caducas.  😉

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